Te propongo una experiencia inigualable, un viaje en el tiempo, para revivir una de las páginas más significativas y singulares de mi historia.
Es Domingo de Ramos y, tras la Santa Misa, nuestro párroco, portando una palma, si dirige en burra a la Plaza principal. Como es tradición, una vez hace su entrada, que emula a la de Jesús en Jerusalén, bendice esas palmas que serán colocadas en ventanas y balcones, escenificando el inicio de nuestra Semana de Pasión.
Esperada con gran ilusión y expectación por mis vecinos, nuestra feria es cada año referente y cita obligada para cientos de visitantes de otras localidades.
Con las luces del otoño, mis vecinos se disponen a vivir y compartir de forma apasionada una de nuestras fiestas más arraigadas, esa que gira en torno a la figura de mi patrona, la Virgen del Rosario.
Finales de mayo y vecinos y visitantes llegados de numerosas localidades de la Serranía de Ronda peregrinan hasta mi pedanía de Siete Pilas para, en un ambiente festivo, celebrar una romería que va camino de convertirse en centenaria y cuyos orígenes están ligados a los de la Capilla de Siete Pilas y su titular.
Desde tiempos inmemoriales, la artesanía ha jugado un papel destacado en mi comarca, en el día a día de sus pobladores.
Comienza el mes de mayo y mis vecinos, niños y adultos, se reúnen en un ambiente festivo para compartir una celebración cuyos orígenes se remontan a 2016, cuando Andrés Ramírez Solano donó una pequeña imagen del la Virgen del Rosario. Se celebra bianualmente.
A mediados de agosto, ellas, nuestras hortalizas, verduras y frutos, son las grandes protagonistas de la Fiesta de los Huertos de Benalauría.
Cada año, llegado el mes de abril, se abren las puertas de par en par en mis calles, plazas y espacios culturales.