Es mi gran balcón, ubicado a escasos metros del ayuntamiento, ha sido construido y acondicionado para disfrutar de forma plena de las vistas de mi casco histórico y de ese amplio manto de bosques y montañas que me cobijan.
Que mis antepasados la construyesen como mi gran atalaya y elemento destacado de vigilancia y comunicación no es casual. Desde ella puedes disfrutar de vistas de auténtico ensueño de mi casco histórico y, muy en especial, del espectacular entorno natural en el que me encuentro enclavada.
Este rincón de paz y recogimiento une a su valor religioso y arquitectónico el paisajístico, ya que desde él se disfrutan de unas espectaculares vistas al Valle del Genal, que se muestra como si de un gran lienzo se tratase.
Si subes la calle alta, a unos metros del Museo Etnográfico, en la Plaza del Fresnillo, te encontrarás con este balcón privilegiado al Valle del Genal. Sentarse en sus bancos y dejar volar la imaginación mientras las nubes acarician las cumbres del Valle del Genal es punto y aparte.
Localizado a la entrada, te permite disfrutar de una de las vistas más bonitas y completas de mi perfil, de ese al que le dan vida cientos de casas y elementos tan destacados como la torre-campanario de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán.